Brazadas de plata para Óscar Salguero en la piscina de Tokio

El nadador catalán se cuelga la medalla en los 100 metros braza SB8 con un tiempo de 1:09.91. Es la tercera presea de la natación española en los Juegos Paralímpicos.

Inmerso en un remolino de emoción y felicidad llegaba Óscar Salguero a la zona mixta del Centro Acuático de Tokio. Unos segundos antes acababa de ganar una valiosa plata en su prueba fetiche, los 100 metros braza SB8 en los Juegos Paralímpicos. “Pensaba que no lo podría hacer”, ha confesado entre lágrimas de alivio y con la voz entrecortada. En Río de Janeiro 2016 se llevó el oro, aunque en el último ciclo el nivel aumentó y la rivalidad pasó a ser feroz, sobre todo, con la aparición de un hueso duro como es el ruso Andrei Kalina, que conquistó el oro. Pero su determinación, valentía y ambición le han vuelto a guiar hacia el podio

A sus 23 años puede presumir de poseer la triple corona: campeón paralímpico, mundial y europeo. Aterrizar en la capital japonesa con ese espectacular palmarés le había pasado factura en el último tramo de la preparación ya que suponía mucha presión el estar entre los favoritos y volver a pelear por alcanzar la cima. “Han sido dos años muy duros, sobre todo, psicológicamente me ha costado mucho, no ha sido mi mejor prueba, pero en unos Juegos no importa la marca sino el color de la medalla”, ha comentado este bracista disciplinado, metódico y autoexigente.

Pese a las inseguridades con las llegaba, el plan pergeñado en la piscina tokiota salió a la perfección. Consiguió liberarse de toda esa tensión acumulada cuando se lanzó al agua con los brazos y la cabeza alineados para destacarse en cuanto emergió a la superficie. Solo se doblegó ante el ruso Kalina, vigente campeón mundial y continental, que lideró la prueba de principio a fin (1:07.24).

El catalán se mantuvo siempre en la segunda posición, apretando los dientes y empujándose con una sucesión de brazadas para mantener la distancia con sus perseguidores y tocar la pared en 1:09.91. El bronce fue para el chino Guanglong Yang (1:10.48). “Lo he dado todo para conseguirlo, no ha sido mi mejor momento, me tiré con una enorme. La final era muy difícil y soy una persona mentalmente débil, me había afectado mucho, pero ahora que lo he logrado estoy más tranquilo, sé que lo puedo hacer más veces”, ha expresado.

La suya es la tercera medalla de la delegación española en Tokio, tras las platas de Miguel Luque en 50 braza SB5 y de Toni Ponce en 200 libre S5. En la segunda jornada ha debutado Teresa Perales, a quien una complicada lesión en el hombro izquierdo no le ha frenado para vivir sus sextos Juegos. La zaragozana, que apenas lleva unas semanas pudiendo entrenar con los dos brazos, dio una lección de pundonor y orgullo para meterse en la final y acabar en una meritoria quinta posición en 100 libre S5, quedándose a un segundo del podio.

También en 100 libre en categoría masculina, Ponce fue sexto con 1:13.47. Tanto el catalán como la aragonesa formaron parte del relevo mixto 20 puntos con David Sánchez y Marta Fernández que quedó en la quinta plaza. El mismo puesto ocuparon Sarai Gascón en el 100 braza SB9 (1:19.93) y Núria Marquès en 100 braza SB8 (1:26.53). El madrileño José Ramón Cantero acabó sexto con 4:57.25 en 400 libre S11.

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