Yassine Ouhdadi, ligeras zancadas que buscan el podio paralímpico

El fondista tarraconense, subcampeón del mundo y europeo, es una de las opciones de medalla de España en los Juegos de Tokio en los 1.500 y 5.000 metros.

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El atleta Yassine Ouhdadi durante el campeonato de Europa en Polonia. Fuente: CPE

Soñaba con ser futbolista mientras marcaba goles sobre las áridas y rojizas tierras de Toulouine, un pequeño pueblo de la cordillera del Atlas marroquí. Pero sus problemas de visión le empujaron a cambiar el balón por las zapatillas de correr. Espigado como un junco, alado y liviano como una pluma, Yassine Ouhdadi pronto descubrió su filón atlético. Empezó en la montaña, después en el barro del cross, en carreras populares y desde hace un par de años toma galones en el fondo español. Llegó al tartán pisando fuerte, fue subcampeón del mundo en Dubai en 2019 y de Europa este año en Bydgoszcz (Polonia). Ahora, sus ligeras zancadas quieren reinar en los 5.000 metros en los Juegos Paralímpicos de Tokio.

Afincado en Tortosa (Tarragona) desde 2002, hasta los seis años creció en la provincia de Ouarzazate, la puerta de entrada al desierto del Sáhara. “La vida allí era muy difícil y mi padre emigró a Cataluña para trabajar, con la idea de darnos una vida mejor. Por fortuna, mi madre y sus nueve hijos viajamos en avión, no tuvimos que cruzar el Estrecho en patera como muchos compatriotas. Me siento español, llevo muchos años aquí, donde me han dado una oportunidad de mejorar y de crecer como persona”, explica.

Afectado por cataratas, no tiene visión en el ojo izquierdo, mientras que en el derecho tiene un resto visual de un 14%. “Pasé por el quirófano de pequeño, cada año me llevaban al hospital a ver qué podían hacer. Actualmente se mantiene la enfermedad, ni mejoro ni empeoro”, dice. Eso no ha sido óbice para dedicarse a su pasión, el atletismo. “Mis inicios fueron en la montaña, aunque no terminaba de gustarme. Luego pasé a la media maratón y en el asfalto sí disfrutaba. Cuando me dijeron que tenía posibilidades de formar parte de la selección española y de acudir al Mundial de Dubai de 2019, no me lo pensé y salté a la pista. El resultado no pudo ser mejor”, relata.

En el Golfo Pérsico se lució para conquistar la medalla de plata con récord europeo en los 5.000 metros categoría T13 (deficiencia visual). “Mi objetivo era subir al podio, pero no me esperaba ser subcampeón, fue un día inolvidable. Soy joven, estoy empezando, así que tengo margen de mejora”, asegura el atleta, tímido con personalidad y musulmán practicante que resalta la importancia de la fe cuando corre. “Antes de cada prueba le dedico un momento a la oración, le pido a Dios que todo me salga bien”, dice Ouhdadi, quien también confiesa que su gasolina para competir son los dátiles: “Tomo unos diez antes de cada carrera, me dan energía”.

Un fruto que no le faltó en la mochila para afrontar en junio su primer campeonato continental. Sobre el tartán polaco de Bydgoszcz, el catalán volvió a ofrecer un gran rendimiento con dos medallas. “Las sensaciones fueron buenas, me quedo con el bronce del 1.500 porque peleé bien con tres rusos e hice marca personal. Y el 5.000, pese a la plata, no me salió bien, fuimos muy lentos, me puse primero y a falta de 80 metros me adelantó el ruso -Aleksandr Kostin-. El Europeo no era el objetivo principal, estaba a un 65% de mi nivel, para Tokio llego mucho mejor, con un trabajo específico y después de afinar cada detalle”, añade.

El fondista español, de 26 años, asegura que suele ver vídeos de leyendas como el marroquí Hicham El Guerrouj, “del que me gustaría tener su rapidez, sacrificio y constancia” y del keniata Eliud Kipchoge, “otro de mis referentes, me encanta la mentalidad que tiene y la manera de tomarse las cosas a rajatabla”. Esta temporada se mudó al Centro de Alto Rendimiento de San Cugat, donde ha dado un salto de calidad a las órdenes de Benito Ojeda, y también se ha preparado con alguna concentración en altura en Sierra Nevada para llegar en las mejores condiciones a Tokio, donde doblará y competirá tanto en 1.500 como en 5.000 metros.

“Soy subcampeón del mundo y de Europa, los rivales se van a fijar un poco más en mí, eso conlleva más presión, pero me centro en mi trabajo y en darlo todo en la pista. El atleta a batir será el australiano Jaryd Clifford, pero habrá que vigilar a otros, como un par de marroquíes, rusos y un canadiense. La estrategia será la de aguantar en el medio y apretar en las dos últimas vueltas, aunque tomaré decisiones en función de cómo vea a los demás. Ganará el que esté mentalmente más fuerte y tenga un final rápido. Me veo fuerte, voy a pelear por el oro, ese es el objetivo por el que he trabajado tan duro, pero sí no puede ser, al menos hay que estar entre los tres primeros. Sueño con ganar una medalla”, admite con una ambición sin barreras.

TEST TOKIO 2020. Conociendo a Yassine Ouhdadi

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