Test Tokio 2020. Conociendo a Quico Tur

Francesc Tur Blanch (Barcelona, 1977). Tenis. Disputa en Tokio sus quintos Juegos Paralímpicos.

¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de unos Juegos?

La ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Barcelona’92. Fui al estadio de Montjuic a ver a Lluís Turró, un vecino mío que jugaba en la selección española de voleibol, y también a Jaume Llambí (jugador de tenis de mesa y de baloncesto en silla), que es un familiar lejano.

¿Qué cosas no pueden faltar en su maleta cuando viaja para competir?

El cargador del móvil, el cepillo de dientes y desodorante.

Completa la frase. Si gana una medalla en Tokio…

Sería lo más grande, lo máximo que podría pasarme, de lo más bonito en mi vida. Pero soy realista y es muy complicado ganar a los favoritos.

¿Qué apuesta estaría dispuesto a hacer por ganar una medalla?

Me podría cortar las patillas, algo que es muy sagrado para mí. Y también tirarme otra vez en paracaídas. Odio las alturas, pero lo hice en una ocasión y pasé tanto miedo que me dije nunca más. Por una medalla lo volvería a hacer -ríe-.

¿Un momento imborrable en unos Juegos?

La ceremonia de inauguración en Atenas 2004, la sensación que tuve tras salir del túnel y entrar al estadio olímpico fue espectacular. El público, las luces, la música y la alegría de mis compañeros fue brutal. Iba por la pista de atletismo chillando como un niño pequeño. Y también fue imborrable el primer partido que gané en esos Juegos.

¿Alguna manía antes de competir?

No soy maniático, lo único es que, si al entrenar con una raqueta me ha ido bien, compito con la misma.

Un defecto y una virtud.

Soy muy impulsivo y empático.

Una frase o lema.

Aunque en el deporte de competición el objetivo es ganar, lo más importante es no dejarse vencer.

De no haber practicado tenis, ¿qué otro deporte le habría gustado hacer?

Esquí alpino o baloncesto.

¿A qué personaje retaría en su deporte?

A Boris Becker.

¿Qué fotos decoraban su habitación cuando era pequeño?

Del futbolista Migueli cuando jugaba en el F.C. Barcelona, de tenistas como Boris Becker o Ivan Lendl, así como imágenes de paisajes y de arte románico de Cataluña que hacía mi padre, que es fotógrafo.

Cuando era niño, ¿con qué soñabas ser de adulto?

Con ser futbolista y bombero.

Algo que aún no haya hecho y que le gustaría hacer

El tenis me ha permitido ir a muchos países, pero no los he disfrutado porque solo voy para competir. Así que viajar a muchos sitios paradisiacos y culturalmente enriquecedores.

Si fuese presidente del Gobierno, ¿qué sería lo primero que haría?

Potenciar las políticas sociales, mejorar el servicio público para que los ciudadanos tengan educación y salud de calidad, así como oportunidades laborales y profesionales.

Si pudiera cenar con cualquier personaje, ¿a quién elegiría?

A Rosa Parks -un símbolo político y humano de lucha contra la injusticia-.

¿Cuál es su forma de desconectar?

Estar con mi novia, con mi familia y con mis amigos, ir a la montaña, a la playa y pasear.

¿Qué alimento nunca falta en su nevera o despensa?

Ensalada, pasta, huevos y embutidos.

¿En qué tarea doméstica podría aspirar a medalla?

Soy súper tiquismiquis, un maniático de la limpieza, me encanta pasar el aspirador y tender la ropa, es algo que me relaja -ríe-.

¿Qué suele ver en televisión?

Veo deporte y el tiempo, soy muy friki de la meteorología. Mi padre lo veía mucho para saber si podía ir a hacer fotos al día siguiente, así que hago lo mismo desde pequeño y ahora me sirve para saber si podré entrenar o si hará un buen tiempo en el sitio al que iré a jugar.

Una canción que le motive.

‘Spirit bird’, de Xavier Rudd.

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