Pablo Cantero, el ‘murciélago’ que aprendió a volar con la ceguera

Creció como saltador de longitud y ahora es una pieza clave de la selección española de fútbol para ciegos, con la que ganó el oro europeo y con la que disputará los Juegos Paralímpicos de Tokio.

Pablo Cantero, con el número 5, en un partido del Europeo con España. Fuente: FISPIC

Pablo Cantero soñaba con vestir la camiseta del Valencia CF, creció viendo en Mestalla a ídolos como Gaizka Mendieta o Pablo Aimar. Apuntaba maneras como delantero en el equipo de su pueblo, Torrent, pero aquel sueño se truncó a los 11 años tras perder la visión a causa de un tumor cerebral. “Tras salir del quirófano ya no veía nada”, comenta. Se rebeló ante la adversidad y con coraje, madurez y perseverancia encendió la luz de sus ojos a través del deporte, primero como atleta y ahora como jugador de la selección española de fútbol para ciegos.

“Cómo los murciélagos que no ven, con la ceguera he aprendido a volar. Me identifico con este animal, acepta su dificultad y se esfuerza para derrotarla”, confiesa. Su vuelo más esperado tiene como destino Tokio, donde disputará los Juegos Paralímpicos. “Es un sueño por el que llevo mucho tiempo luchando”, dice. Su vida cambió el rumbo en 2004, poco después de ver a su Valencia ganar el doblete de Liga y Uefa. “Era un niño de sacar sobresalientes y, de pronto, me costaba retener la información y tenía problemas de equilibrio. Dos enfermedades raras, ‘Púrpura trombocitopénica’ y ‘Mononucleosis infecciosa’ retrasaron el diagnóstico”, cuenta.

El tumor fue creciendo debajo del hipotálamo, algo que provocó una acumulación del líquido cefaloraquídeo que oprimió el nervio óptico. “Al extirparlo, con la descomprensión lo arrasó todo y me dejó ciego”, explica. Le costó asumir su nueva situación, pensó que aquello era algo pasajero y que volvería a recuperar la vista. “No me lo creía, estando en el hospital me llevaron el abecedario en braille y lo tiré a la basura, no quería saber nada relacionado con los ciegos. Lo que me ayudó fue el apoyo familiar y el de mis amigos, sigo siendo el mismo Pablo, pero sin ver. Al final doy gracias porque pudo haber sido peor”, asegura.

Poco después descubrió el atletismo, sobre el tartán estuvo 13 años, en los que logró medallas y récords nacionales, además de participar en dos europeos, siendo sexto en Swansea (Gales) 2014 y rozando el bronce en Grosseto (Italia) 2016. “La falta de un guía estable y el quedarme fuera de los Juegos de Río de Janeiro hicieron que lo dejara. Lo pasé mal, estuve cuatro meses de duelo”, confiesa Cantero, quien una vez más, se reinventó. Dejó las zapatillas de clavos y se calzó las botas de fútbol para retomar su otra pasión.

Empezó a domar el balón con cascabeles en el equipo de Alicante y hace dos años el técnico español, Jesús Bargueiras, lo reclutó para la selección. “Debuté en el Grand Prix de Tokio, estaba como un flan, muy perdido en el campo. Al principio fue difícil, pasé de ser un atleta a tener que adaptarme a un deporte de equipo”, puntualiza el joven, que lo compatibiliza con su labor como psicólogo en la ONCE en Toledo

“Con mi familia aprendo que toda recompensa viene precedida del esfuerzo para llegar a ella. Y si quieres un árbol lleno de frutos, has de cargar con el peso del sacrificio y sembrarlo con fuerza de voluntad, regarlo con constancia y remover la tierra con paciencia, aunque tengas que espantar a algunos pájaros en el proceso que intentan separarte de tus objetivos”, recalca.

Gracias al atletismo se ha convertido en un futbolista de gran orientación, con buen oído, veloz y valiente al corte. Es un fijo en el engranaje defensivo del combinado español, con el que ganó el oro en el Europeo de Roma hace un par de veranos. Este mes podrá quitarse la espinita de Río 2016 y se estrenará en unos Juegos Paralímpicos. “Llevo 14 años entrenando seis días a la semana para cumplir este sueño. Lo afronto con ganas y con ambición, quiero disfrutar de cada momento”, subraya.

En Tokio, España tendrá que lidiar con Argentina, Marruecos y Tailandia. “Nos hemos entregado durante la preparación en estos últimos meses y llegamos fuertes. Nos vamos a medir a potencias, pero nos vamos a dejar el alma en el césped. Tenemos gol y una defensa solidaria, hay nivel para luchar por las medallas y nos gustaría superar los bronces de Atenas 2004 y Londres 2012”, apostilla Pablo Cantero, el ‘murciélago’ de ‘La Roja’.

TEST TOKIO 2020. Conociendo a Pablo Cantero

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